La muestra de Malupi Gómez ofrece un recorrido por la evolución emocional y artístico de la autora que reflejan su profunda conexión con el mar y su anhelo por acercarse a éste cuando todos estábamos confinados en casa por la COVID 19. Se trata de una obra con papel reciclado como lienzo para sus pequeñas piezas, reutilizando para ello materiales como papel de publicidad, revistas, agendas y calendarios. Esta decisión responde tanto a la necesidad de optimizar el espacio y poder desarrollar la obsesión con traer el mar a casa que le incitó el encierro, cuando ya había utilizado todo el papel, lienzos y medios de los que disponía.
En esta exposición, Malupi Gómez recoge marinas traídas desde lo más hondo de su recuerdo, a partir de una vida junto a Las Canteras, de sus largos paseos cotidianos previos a ese confinamiento de 2020, ya que en este periodo la artista, privada del contacto con el mar, decidió llevarlo a su hogar a través de su arte. Estas obras, impregnadas de emoción, reflejan la intensidad de su anhelo y la necesidad vital de la presencia del mar en su vida. Con el tiempo, su arte fue evolucionando de un cielo tormentoso y una mar brava evocando su propio desconcierto y temor por la situación de enclaustramiento e inseguridad hacia un estilo en el que el cielo azul y la calma predominaron sobre la tormenta, simbolizando un renacer personal y artístico.
“El mar era y será vital en mi vida”, explicó Malupio Gómez durante la inauguración de la exposición, antes de señalar que unió emocionalmente la ausencia del mar a la pérdida reciente de su madre. “No era consciente de la imperiosa necesidad de tener el mar cerca hasta el confinamiento del COVID del 2020 me impidió sentir su contacto. Era como si me faltase el aire. Aparté el abstracto y decidí pintar sólo marinas con el único pretexto de llevarme el mar a casa. Fue toda una terapia. Por un lado, lograba mi objetivo. Mi hogar fue invadido por el mar y, por otro lado, mientras pintaba, las marinas hablaban más de mis emociones que del mar en sí. El oleaje, las nubes oscuras… reflejo de mis miedos, distaban de los atardeceres, donde imperaba la esperanza y mucha más tranquilidad. En la última etapa, ya sin la posibilidad de comprar más lienzos, opté por el papel reciclado, donde la inexistencia de nubes daba paso a un cielo azul. Era un nuevo despertar y la alegría y la fortaleza se sumergían en cada ola”, explicó la propia artista en el acto de inauguración de una exposición que estará disponible al público hasta el 16 de abril.
La artista grancanaria, por último, invitó a los interesados a percibir el espíritu “positivo” de su propuesta expositiva, de un inicio tormentoso a un cielo azul y alegre, “con fortaleza y sin miedos, porque de lo malo se puede sacar siempre algo positivo”, concluyó.



